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jueves, 21 de noviembre de 2013

Día Internacional de la Infancia: 10 claves para educar a la infancia en valores

Un equipo de psicólogos, pedagogos y docentes aconsejan sobre cómo formar hijos responsables, autónomos y libres

ABC / S.F. /  Día 20/11/2013

Con motivo del Día internacional de la Infancia, desde Superpadres.com destacan la relevancia de educar en valores para formar a futuros ciudadanos responsables, autónomos y libres, ofreciendo unas pautas básicas a padres y madres cuando se enfrentan en la ardua tarea de educar a sus hijos, con criterios pedagógicos y bajo una óptica de enseñar los valores que regirán la vida adulta de sus hijos como futuros ciudadanos.
1. El Iceberg
La educación de los hijos/as es como un iceberg, en el que, según los expertos, la parte que está bajo el agua y que aguanta todo su peso, es 10 veces más grande que la parte que podemos ver. En educación también hay una parte que visible y otra parte «bajo el agua»: educación en valores, emocional... Que es la que realmente aguanta todo su «peso». No siempre a esta parte se le presta toda la atención que merece y el iceberg se resquebraja....
2. Sembrar desde la infancia
Una parte muy importante del modo como los niños pensarán y actuarán a lo largo de su vida tiene que ver con el modo como piensan y actúan en su infancia. En la infancia es donde se cimienta la construcción del «edificio» de la educación. Si en la infancia no se han sembrado competencias personales como el autoconocimiento o competencias sociales como la comunicación o la empatía, es muy difícil que puedan aparecer después de un modo espontáneo. En la infancia se genera un depósito emocional al que padres e hijos pueden «agarrarse» en momentos de mayor distancia.
3. Coeducación Familia/ Escuela
No es posible que los niños alcancen un pleno desarrollo de sus competencias intelectuales y emocionales si no es desde la coeducación Familia-Escuela. En la balanza de la Coeducación, a la escuela le corresponde asumir el mayor peso en la formación de competencias intelectuales – técnicas, y es la familia la que debe asumir el mayor peso de la formación en valores y competencias emocionales. Cualquier tipo de desautorización no hace sino restar consistencia y coherencia a todo aquello que dicen o hacen los progenitores, abriendo la puerta, de par en par, a otros agentes educativos cuyos fines no siempre buscan lo mejor de los menores.
4. Ejemplaridad
Los niños aprenden de lo que dicen los adultos pero, fundamentalmente, de lo que ven que hacen sus padres. Como dice Einstein: «Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás, es la única». Cuando se dice algo y se hace justo lo contrario, lo que los hijos/as interiorizan es la fragilidad de los principios de sus padres. Sin la coherencia del decir y el hacer la actuación educativa pierde toda su fuerza y sentido.
5. Equilibrio entre el Sí y el NO
El NO también forma parte de la educación. Cuando a un hijo/a se le educa siempre desde el SÍ, lo que realmente aprende es a decir NO a sus padres. Los límites marcan los cauces que harán más fácil a los niños el construir un modo personal y positivo de ser y estar en la vida. Evitar el cansado conflicto del NO o sobreproteger para evitar frustraciones son estrategias con un recorrido muy corto e ineficaz. Poner límites no está reñido con la libertad.
6. Saber escuchar
Como decía Zenón, «la naturaleza nos ha dado dos oídos y una boca para enseñarnos que más vale oír que hablar». La única manera de que niños y niñas entiendan lo que se les dice es entendiendo, primero, lo que ellos quieren decir. La empatía es el fundamento sobre el que debemos construir todo proceso de comunicación entre padres e hijos. Nunca debería entenderse la comunicación desde una perspectiva «yo gano-tú pierdes», sino desde una dinámica «yo gano-tú ganas».
7. Ser versus Tener
Frente a una continua oferta de búsqueda de felicidad en las grandes cosas.... es necesario ayudar a los hijos a que encuentren la felicidad en las pequeñas cosas de la vida. Encontrar la felicidad en aquello que son y no en aquello que tienen. El objetivo de la educación debe ser conseguir el pleno desarrollo de las potencialidades de los niños desde el respeto a su individualidad, pero también para contribuir en el logro de una ciudadanía más justa posible.
8. Progresar sin renunciar
No se vivir de espalda al progreso, pero eso no significa que renunciar a la solidez de valores atemporales. Valores como el esfuerzo no cambian con los tiempos. Los educadores deben saber mirar al pasado, vivir en el presente y proyectar en el futuro. Las nuevas tecnológicas suponen un innegable avance que debe saberse interpretar técnicamente, pero que en ningún caso debe "exigir" un cambio en el sistema de valores propio, en el desarrollo emocional. Ante la obviedad que la tecnología ni siente ni padece, son las personas las que hacen de ella una herramienta que aporta o quita...
9. Pedagogía de la calma
Los niños necesitan tiempos para hacer, pero también tiempos para pararse a pensar en aquello que hacen. La acumulación de actividades con el único fin de incrementar el currículum en una sociedad que se «autodefine» como competitiva no puede sustentarse si no se apoya en tiempos para la reflexión y la calma. Los niños y niñas necesitan tiempos para "aburrirse” y los padres y madres necesitan tiempos para transmitirles no solo conocimientos y habilidades técnicas, sino todo el cariño que les tienen.
10. Optimismo
El pesimismo y la añoranza de que todo tiempo pasado fue mejor son los dos grandes enemigos a los que puede enfrentarse un educador. Y por eso siempre hay que dejar abierta una puerta a la posibilidad de cambio. La educación y la fatalidad del destino: «me ha nacido así...» son incompatibles. Las etiquetas no sirven sino para aumentar las posibilidades de que se cumpla aquello que pronostican. El problema de la educación es que una parte muy importante del resultado de todo aquello que se hace no es visible a corto plazo. Solo desde el optimismo se puede educar hijos optimistas.

martes, 13 de agosto de 2013

La importancia de la psicomotricidad

YODONA / BABYBLOG / SILVIA GIAO





La psicomotricidad es una disciplina que está ya instaurada en todas las escuelas infantiles en mayor o menor grado. En algunos coles incluso se ofrece como actividad extraescolar. En realidad, ¿qué es eso de la psicomotricidad? ¿Es como la educación física o la gimnasia? Como bien indica su nombre se ocupa, por un lado, de la parte motriz y, por otro, del psiquismo. Es decir, incluye el desarrollo global del niño (movimiento, emoción y cognición), así que es algo más que educación física.
La principal característica en los niños de 0 a 6 años es el movimiento, por lo tanto, ésta es una disciplina fundamental en su desarrollo. Es una técnica que le va a ayudar a desarrollar y perfeccionar todos los aspectos relacionados con el movimiento corporal. Por medio de este movimiento podrá descubrir y explorar el mundo que le rodea y, al mismo tiempo, entrar en relación y comunicarse con otros niños y adultos poniendo en juego toda una serie de afectos, emociones y sentimientos que, a su vez, conforman el andamiaje sobre el que se van construyendo y asentando todos los aprendizajes cognitivos.
En niños tan pequeños todos estos aspectos (motor, socio-afectivo y cognitivo) están interrelacionados, no se pueden tratar por separado. Por tanto, la psicomotricidad es fundamental en esta etapa.
¿Cómo se lleva a cabo? Dependerá mucho de los centros pero, por norma general, las sesiones consistirán en una serie de juegos o dinámicas, más o menos dirigidos por el adulto, y que serán distintos en función de la corriente que sigan. Estas actividades ayudarán al niño a potenciar su desarrollo motor (voltear, arrastre, gatear, equilibrio, rodar, saltar, trepar, coordinación...), a su desarrollo emocional (tristeza, alegría, enfado, ira...) y, por lo tanto, a su desarrollo cognitivo o aprendizajes (grande-pequeño, dentro-fuera, alto-bajo, los números y las nociones de cantidad, ancho-estrecho, rápido-despacio formas geométricas...). Normalmente, las sesiones de trabajo son en grupitos de varios niños, dependiendo de las edades.

¿Cuáles son sus beneficios? Múltiples. El niño aprende a conocer su propio cuerpo y sus posibilidades de acción. Pone en juego todas sus habilidades motrices. Le anima a explorar y descubrir el entorno que le rodea de manera autónoma. Le ayuda a descubrir que existen dificultades pero que se puede enfrentar a ellas de distintas maneras. Le anima a buscar nuevos desafíos, a relacionarse y jugar con otros niños respetándose (no hacer daño a uno mismo ni a los demás) y todo ello de manera divertida, porque lo hacen jugando. 

jueves, 18 de julio de 2013

El desafío de las altas capacidades


Mª del Carmen Díez González. Profesora en los grados de Educación Infantil y Educación Primaria en la Universidad CEU Cardenal Herrera (Elche). 


Fuente: Educaweb. 08/07/2013

Nuestro Sistema Educativo establece "La atención a la diversidad" como el eje principal de su vertebración, dando una respuesta lo más integradora y equitativa posible a todo el conjunto del alumnado al que atiende y concibiendo esta atención específica y educación personalizada como un criterio de Calidad Educativa.

Concretamente el artículo 76 de la normativa Ley Orgánica de Educación 2/2006 de 3 de Mayo, señala, en relación a los alumnos con altas capacidades, que 
"compete a las Administraciones Educativas adoptar las medidas necesarias para identificar al alumnado con altas capacidades intelectuales y valorar de forma temprana sus necesidades, siendo algunas de las medidas la adaptación curricular, anticipación del inicio de escolarización o ‘aceleración' de los cursos".

La existencia de personas sobresalientes no es ninguna novedad, ya que nuestra historia está repleta de grandes celebridades que, gracias a su talento y buen hacer, han logrado que este mundo haya evolucionado hasta la realidad en la que estamos inmersos. Otro aspecto bien distinto es su estudio científico, que sí es relativamente reciente, siendo Terman en 1925 el primero en realizar las primeras investigaciones sobre lo que él denominó "niños prodigio".

Todavía existen muchas discrepancias dentro de los modelos científicos que analizan el constructo, ya que cada científico pretende hacer una aportación diferente a las "Altas Capacidades".

Aunque quedan muchos mitos por descubrir, hay que tener clara la diferencia entre "talento" (aspecto citado en la nueva normativa Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa –LOMCE-), "evolución precoz" y "niños brillantes". El talento se refiere a aquellas personas que presentan habilidades específicas en un campo específico, por ejemplo: en la música o el arte. Sin embargo en la evolución precoz presentan un ritmo más rápido de lo  normal, por ejemplo: utilizar un vocabulario más avanzado en su edad. Y si hablamos de niños brillantes, son aquellos que presentan una alta inteligencia y rendimiento, pero no otras peculiaridades como el perfeccionismo, aburrimiento, curiosidad extrema, etc.

Sobre su identificación, siguiendo a Renzulli (1994), nos argumenta que la posesión de tres características como son la capacidad intelectual superior a la media, el alto nivel de dedicación a las tareas y los altos niveles de creatividad (fluidez, flexibilidad y originalidad) estrechamente relacionadas, nos definiría la "sobredotación intelectual". Pero esta sobredotación no se manifiesta de forma homogénea; es decir: no podemos hablar de características comunes a todos los niños, ya que la mayoría de ellos no mostrarán todos los rasgos ni lo harán de forma continuada, y de ahí las discrepancias entre los científicos.

¿Qué rasgos posee un niño/a con altas capacidades? ¿Dónde debemos acudir? ¿Hay que evaluar a este alumnado?

Sterberg nos relataba en su libro "Inteligencia exitosa" cómo había sido su etapa en la enseñanza primaria. Tal y como comenta en su obra: "un fracaso". "(…) daba a los maestros lo que esperaban de mí: es decir, si no esperaban nada…les tenía que complacer…".

En muchos casos los niños que destacan por tener "aptitudes superiores" en áreas como el arte, la música, etc., que no están muy desarrolladas en la escuela, seguramente no tengan un alto rendimiento o interés en el resto de las áreas. La escuela en muchos casos desarrolla y cultiva el "cerebro izquierdo"…pero, ¿dónde y en qué lugar se quedan el resto de las áreas?.

No articular medidas para atender a las necesidades de los alumnos, sean las que sean, propicia situaciones de frustración, falta de motivación, problemas de conducta, bajo rendimiento o inadaptación social. Por ello, es de suma relevancia tomar las medidas y, sobre todo, despertar todos los sentidos y aptitudes en la escuela.

Para dar una respuesta lo más acertada posible, debemos tener en cuenta el contexto familiar y el escolar. En su contexto familiar es importante la observación de determinadas aptitudes y los inventarios de recogida de información para evitar importantes sesgos como "los niños superdotados siempre sacan buenas notas". Por otro lado, en el contexto escolar, es de suma relevancia tanto su expediente académico como la observación del alumnado, el análisis de las tares y determinadas pruebas de identificación.

Con todo esto nos encontramos en un desafío. Tanto en la identificación como en la intervención podemos tomar medidas homogéneas, pero ello nos puede hacer caer en un gran error, puesto que cada uno de los casos presenta características propias. Tal y como dice Einstein: "Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su capacidad de escalar árboles, vivirá toda su vida creyendo que es inútil"

Si seguimos a Queensland Association for Gifted and Talented and ChindrenInc (QAGTC)en el 2013 de Australia, que pretende unificar criterios en niños de 3 a 6 años, nos puede dar luz  y servir de base para la intervención. Los identifican como niños que tienen un interés precoz por los libros y algunos de ellos son precoces lectores; presentan a su vez gran interés por el aprendizaje con altas aptitudes, profundizan de forma exagerada en su aprendizaje (es decir, actúan como si fueran pequeños filósofos o científicos); presentan un alto nivel de actividad, son niños inquietos con el sueño incluso reducido; presentan gran sensibilidad y empatía e incluso pueden llegar a presentar "disincronía evolutiva", es decir: pueden tener una alta habilidad para describir los conceptos, pero a su vez no disponen de un alto desarrollo emocional.
Otras características son presentar una capacidad precoz para diferenciar entre la realidad y la ficción; mostrar gran interés por cuestiones morales o sociales; y tener un gran manejo del lenguaje y altas capacidades innatas para el liderazgo.
Normalmente son vistos como "raros" o "extraños" y es importante no organizar demasiado su espacio, pues son muy perfeccionistas. En muchos casos necesitan profundizar hasta resultar agotadores.
Por todo ello, es importante dejarse aconsejar por los profesionales y especialistas, puesto que cada niño es diferente, y eso también define a los niños con altas capacidades. Debemos estar atentos a cualquier síntoma de rechazo por sus "iguales", puesto que pueden ser objeto de burlas o intimidaciones. Hay que recordar que son niños sensibles y que en muchos casos sus habilidades emocionales no les acompañan para entender "su pequeño mundo".
Eso sí, tal y como dice Einstein: "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Esto sigue siendo un desafío en la actualidad.