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lunes, 10 de febrero de 2014

Llega la "Generación V"

España sí puede ser campeona en educación. Una iniciativa escolar propone imitar el espíritu de La Roja

ABC | Laura Peraita | Día 10/02/2014
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 ¿Puede España ser campeona en educación?


Los estudios que hacen referencia a la educación española, como puede ser el informe PISA, indican que aún nos queda mucho por mejorar. La cuestión es cómo hacerlo. Acostumbrados a este tipo de mensajes pesimistas sobre un sector tan importante para el progreso de nuestra sociedad, desde el Colegio Tajamar se han esforzado por, lejos de tirar la toalla, buscar nuevas fórmulas y lanzar mensajes positivos respecto a las posibilidades de dar un impulso a la formación en nuestro país.

Este colegio, durante los años 50 se plantó en Vallecas y escolarizó de manera gratuita a niños y mayores, incluso en horario nocturno, para que encontraran un futuro y una oportunidad laboral. «Consiguieron levantar un barrio —asegura Karin Formáriz, ejecutiva de cuentas de 101—. Hoy vuelven a tener la esperanza de mejorar la formación en nuestro país. Con este objetivo, hemos creado de manera conjunta un vídeo en el que Pablo, un alumno del colegio, expone las claves de cómo conseguirlo».

Este alumno explica con claridad en el vídeo que quiere que su país gane en educación, como si de un mundial de fútbol se tratara, y meter un gol al futuro. «Muchos creen que la educación no mejorará hasta que los políticos no reformen el sistema educativo, otros piensan que es cuestión de dinero y que no se arreglará en años...».

Imitar a La Roja con la «Generación V»

Su propuesta es imitar a los mejores países del mundo en educación y aprender del espíritu de La Roja. Alude a que los países que ocupan los primeros países del mundo en PISA crearon un buen equipo entre padres, profesores y alumnos. Propone que juntos ganen un partido en el que todos colaboren y crear, como los jugadores de La Roja, un estilo propio con buenos valores para ser más valiosos. Desde este punto de vista, aprender matemáticas debe ser tan importante como aprender a ser personas íntegras, solidarias, trabajadoras. Es así como nace la «Generación V», «V» de valor.

El objetivo de esta iniciativa es, según Ignacio Román, director del colegio Tajamar, «emocionarnos de nuevo con la educación mediante mensajes alentadores y dejarnos de debates estériles sobre si debemos o no utilizar el iPad, si hay que añadir una hora más o no de una asignatura, si deben llevar los alumnos uniformes o no... Nuestra intención es restaurar la confianza en el sistema educativo. Son mensajes de optimismo que la sociedad necesita y quiere oír».


El director de este colegio asegura que la trascendencia del vídeo que han colgado en el Facebook del colegio ha superado todas las expectativas. «Ha salido del propio colegio y nos han secundado desde otros centros, asociaciones y federaciones educativas. Nos ha demostrado que vamos por el buen camino»

viernes, 13 de diciembre de 2013

«Educar en valores es la gran herencia que podemos dejar a nuestros hijos»

ABC | LAURA PERAITA | 


Pedro Núñez Morgades, presidente del Consejo Asesor de la Fundación Legálitas, asegura que no somos conscientes de la trascendencia de una buena educación


—¿Cree que las familias están lo suficientemente comprometidas con la protección de sus hijos en las redes sociales?
–No somos conscientes de la trascendencia que la educación tiene para nuestros hijos. Para protegerles hay que transmitirles valores como la responsabilidad, el respeto, la empatía, la asertividad, saber decir que no al grupo, el esfuerzo... La educación en valores es la gran herencia que podemos dejar a nuestros hijos. No nos damos cuenta de que más vale prevenir que curar. Deberíamos educarles todos: padres, profesores y también abuelos, que hemos pasado de ser meros canguros a educadores. La educación es la clave y con ella nos ahorraríamos muchos disgustos.
–Si es la clave, ¿por qué no se centran en estos valores los padres?
–Nos encontramos en un momento históricamente nuevo porque las nuevas generaciones saben más que sus padres en temas como las nuevas tecnologías y no nos debe dar vergüenza decir a nuestros hijos «vamos a navegar juntos y enséñame lo que no sé». De todas formas, todos insistimos en la necesidad de educar a nuestros hijos, pero creo que no lo hacemos con la suficiente contundencia. La teoría es muy fácil decirla, pero en muchas ocasiones hace falta que los padres refresquen ciertos conocimientos y, si lo que queremos es proteger a los menores de las redes sociales, primero hay que aprender, no su uso ni su práctica, más bien sus riesgos. Además, muchas veces los padres cierran los ojos a este respecto. Deben ponerse al día porque la gran mayoría piensa que es función de los educadores, que también, pero no hay que delegar en ellos toda la educación de nuestros hijos.
—¿Es una buena opción acudir a las escuelas de padres?
—Sí, efectivamente. Pero deben acudir los dos porque en el 90% de los casos las madres van solas. Desgraciadamente vivimos aún en un sistema matriarcal y los padres no comparten su parte de responsabilidad en la pareja como padres. Cuando llegan a casa dicen a su mujer ¿te ayudo? si ven, por ejemplo, que está bañado a los niños. ¿Cómo que te ayudo? No asumen que es su responsabilidad también. Yo no veo un avance elocuente en este asunto. Es una lástima que aún las mujeres se sienten responsables de todas las tareas y, si la familia fracasa, la mujer piensa que es por su culpa. Eso es tremendo.
—¿Cómo cree que se puede cambiar este panorama?
—Las mujeres deben plantarse ante la pareja. Deben decirle que no aceptan un ¿te ayudo? porque las tareas son igualmente comunes.



jueves, 12 de diciembre de 2013

Siete de cada diez alumnos no lee lo suficiente


Mientras en Finlandia el acceso a la educación tiene lugar a los siete años, en España es a los tres. Pero pese a estos cuatro años de ventaja de los alumnos españoles, los finlandeses obtienen los mejores resultados en los informes Pisa. "¿Qué hacemos durante este tiempo?, se preguntó Carbonel. Desde Concapa, "con los datos sobre la mesa, pretendemos que los políticos tomen en cuenta lo que demanda la sociedad española". Así, según el Barómetro de Concapa, los españoles valoran la educación española con un 6,2. Las 12 leyes de educación diferentes en la España democrática demuestran que "no ha habido un consenso entre los grandes partidos, y parece que no llegarán nunca a un acuerdo nacional en materia educativa". Aunque, según comentó el director técnico del estudio, Fernando González Granda, "en los grandes temas no hay diferencia entre la izquierda y la derecha, porque todos queremos una educación mejor, que nuestros hijos lean más...". De hecho, según explicó Carbonel, la "asignatura pendiente" de la educación en España es la lectura. Así, siete de cada diez personas opinan que los alumnos no leen lo suficiente en el colegio.
En el mismo sentido, nueve de cada diez españoles consideran que el material escolar y los libros de texto en la enseñanza no universitaria deben ser propiedad del centro y este prestarlos año tras año a los alumnos, porque hay un punto en el que la sociedad está de acuerdo, y es en el precio excesivo de los libros, según muestra el estudio. En relación a las becas, el barómetro demuestra que los españoles otorgarían las becas en función de la situación económica familiar y el esfuerzo del alumno. Por otro lado, Carbonel también apostó por la modernización del sistema educativo, aunque esta modernización no tiene porqué ir acompañada de renovación tecnológica. De hecho, sólo un 8% apuesta por sustituir todos los libros por tabletas. En concreto, los jóvenes de entre 18 y 35 años son los menos proclives al uso escolar único de tabletas.

Familia y televisión


El estudio también valora el comportamiento de la televisión ante los menores. "Los medios de comunicación tienen como función formar, informar y entretener, pero no lo están cumpliendo con los menores", subrayó Carbonel. Además, alertó de que los horarios infantiles no se están cumpliendo. De este modo, nueve de cada diez personas cree que las administraciones deben establecer mecanismos para que las familias puedan quejarse frente a programas de televisión inadecuados para menores. Asimismo, el 93% cambia de canal cuando ven programas impropios para menores, pero, "¿qué sucede cuando los padres no estamos delante?, se preguntó el presidente de Concapa.

martes, 10 de diciembre de 2013

ABC, Premio COFAPA por su apoyo a la educación y a la familia

ABC | S.F. |  

La Confederación de Padres y Madres de Alumnos destaca la innovación de ABC al crear una sección que apoya a los padres como principales responsables de la educación de sus hijos.




ABC ha recibido el Premio COFAPA (Confederación de Padres y Madres de alumnos) por la novedad que ofrece este diario cada miércoles con la sección dedicada a la familia, así como por el apoyo prestado a los padres como primeros y principales responsables de la educación de sus hijos. 

El galardón fue recogido por Laura Peraita, coordinadora de la sección ABC Familia, quien tras agradecer el reconocimiento a ABC destacó «que en materia de educación no pueden cesar los esfuerzos por parte de padres, docentes y políticos por conseguir un sistema educativo de calidad como el que todos queremos para nuestros hijos». 

El acto, que tuvo lugar en el Auditorio Mapfre de Madrid, fue inaugurado por la presidenta de COFAPA, Begoña Ladrón de Guevara, y contó con la conferencia magistral de Gregorio Luri, maestro, pedagogo y filósofo. 

El objetivo de la segunda edición de este premio ha sido reconocer públicamente a aquellos organismos y personalidades que han desarrollado, desde distintos ámbitos, una destacada labor para la mejora de la educación. 

Otros organismos que recibieron el premio fueron: Fundación Atresmedia, Ampa ltair, Colegio Montserrat, la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), Escuelas Católicas, Emiliano Martínez, vicepresidente de la Fundación Santillana, y Ángel Trascasa, uno de los fundadores de COFAPA.


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Aumentan los insultos, amenazas de alumnos y padres hacia profesores

EN PRIMARIA YA ES COMO EN SECUNDARIA


MADRID (EUROPA PRESS) -
Las faltas de respeto, insultos, acoso, amenazas y falsas acusaciones de alumnos y padres a profesores aumentaron el pasado curso escolar 2012-2013 frente al anterior, según el informe anual del Defensor del Profesor del sindicato ANPE, presentado en Madrid sobre las 3.338 consultas realizadas a este servicio por los docentes.

Además, la conflictividad en las aulas se ha igualado por primera vez entre Primaria y Secundaria, ya que las denuncias al Defensor del Profesor alcanzan en ambas etapas el 40 por ciento. Este "dato alarmante" se debe, según el presidente nacional de ANPE, Nicolás Fernández, a la "incidencia de los recortes" en los programas educativos de apoyo, la disminución de los profesores y el aumento de los alumnos por aula, entre otras causas.

En concreto, en lo que se refiere a las faltas de respeto de los alumnos a sus docentes, éstas han pasado del 21 por ciento en el curso 2011-2012 al 27 por ciento en el 2012-2013. Los insultos pasaron en un año del 12 al 13 por ciento; las conductas agresivas, del 11 al 12 por ciento; el acoso y amenaza de padres del 26 al 27 por ciento; y los problemas de profesores con la dirección, derivados de otras situaciones, del 15 al 17 por ciento.

Tal y como ha explicado la coordinadora del Defensor del Profesor, Inmaculada Suárez, el incumplimiento por parte de los propios centros de la normativa que sanciona estas conductas, la defensa "incondicional" de los padres que creen antes a sus hijos que a los docentes, o el "poco respaldo" de la inspección y administración educativa al docente, "da alas al alumno a continuar con su conducta porque sabe que no le va a pasar nada".

Si bien para el estudiante existen normas de conducta en el centro educativo, este sindicato denuncia que los padres, sin embargo, gozan de una "absoluta impunidad". Por ello, piden que se desarrolle alguna normativa al respecto para que se aplique a los progenitores cuyo comportamiento, en algunos casos, "deja mucho que desear".

PROFESORES QUE QUIEREN ABANDONAR
Otra de las cuestiones que llama la atención de este documento es el hecho de que en dos años se haya duplicado el porcentaje de profesores que quiere abandonar su profesión, pues ha pasado del 4 al 8 por ciento. Un indicador que, según ANPE, expresa "claramente la desmotivación" de este colectivo y que atribuye también a los recortes. De hecho, crece en cuatro puntos los profesores que manifiestan tener depresión, hasta alcanzar el 16 por ciento.

Respecto a la situación del profesorado, y a las "constantes" afirmaciones de políticos sobre su "falta de preparación", el presidente nacional de ANPE ha anunciado que esta organización está elaborando un informe sobre la formación de este colectivo y ha adelantado que el 50 por ciento de los maestros de Primaria tienen dos titulaciones universitarias y más de un tercio otra especialización o un máster.

En cuanto a los profesores de Secundaria de la pública, Fernández ha indicado que el 30 por ciento cuenta con otra titulación universitaria y el 80 por ciento acredita el dominio de otra lengua. También ha asegurado que más del 90 por ciento del profesorado actual ha realizado algún curso de formación en nuevas tecnologías. "Son datos muy significativos que hablan del verdadero compromiso y cualificación de este colectivo", ha apostillado.

PROTOCOLOS CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
El presidente de ANPE Madrid, Francisco Melcón, ha informado de que este sindicato estudia la relación que tiene la conducta escolar con la violencia de género y ha asegurado que este problema tiene su origen en el aprendizaje desde la infancia de patrones de conducta que "obedecen a un modelo de dominio y sumisión".

"El germen de la violencia machista se vislumbra en la escuela", ha alertado Melcón, que ha insistido en la necesidad de introducir en el sistema educativo protocolos de prevención de este tipo de violencia, así como en la introducción de contenidos "explícitos" de educación no violenta y que promueva la igualdad.


jueves, 21 de noviembre de 2013

Día Internacional de la Infancia: 10 claves para educar a la infancia en valores

Un equipo de psicólogos, pedagogos y docentes aconsejan sobre cómo formar hijos responsables, autónomos y libres

ABC / S.F. /  Día 20/11/2013

Con motivo del Día internacional de la Infancia, desde Superpadres.com destacan la relevancia de educar en valores para formar a futuros ciudadanos responsables, autónomos y libres, ofreciendo unas pautas básicas a padres y madres cuando se enfrentan en la ardua tarea de educar a sus hijos, con criterios pedagógicos y bajo una óptica de enseñar los valores que regirán la vida adulta de sus hijos como futuros ciudadanos.
1. El Iceberg
La educación de los hijos/as es como un iceberg, en el que, según los expertos, la parte que está bajo el agua y que aguanta todo su peso, es 10 veces más grande que la parte que podemos ver. En educación también hay una parte que visible y otra parte «bajo el agua»: educación en valores, emocional... Que es la que realmente aguanta todo su «peso». No siempre a esta parte se le presta toda la atención que merece y el iceberg se resquebraja....
2. Sembrar desde la infancia
Una parte muy importante del modo como los niños pensarán y actuarán a lo largo de su vida tiene que ver con el modo como piensan y actúan en su infancia. En la infancia es donde se cimienta la construcción del «edificio» de la educación. Si en la infancia no se han sembrado competencias personales como el autoconocimiento o competencias sociales como la comunicación o la empatía, es muy difícil que puedan aparecer después de un modo espontáneo. En la infancia se genera un depósito emocional al que padres e hijos pueden «agarrarse» en momentos de mayor distancia.
3. Coeducación Familia/ Escuela
No es posible que los niños alcancen un pleno desarrollo de sus competencias intelectuales y emocionales si no es desde la coeducación Familia-Escuela. En la balanza de la Coeducación, a la escuela le corresponde asumir el mayor peso en la formación de competencias intelectuales – técnicas, y es la familia la que debe asumir el mayor peso de la formación en valores y competencias emocionales. Cualquier tipo de desautorización no hace sino restar consistencia y coherencia a todo aquello que dicen o hacen los progenitores, abriendo la puerta, de par en par, a otros agentes educativos cuyos fines no siempre buscan lo mejor de los menores.
4. Ejemplaridad
Los niños aprenden de lo que dicen los adultos pero, fundamentalmente, de lo que ven que hacen sus padres. Como dice Einstein: «Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás, es la única». Cuando se dice algo y se hace justo lo contrario, lo que los hijos/as interiorizan es la fragilidad de los principios de sus padres. Sin la coherencia del decir y el hacer la actuación educativa pierde toda su fuerza y sentido.
5. Equilibrio entre el Sí y el NO
El NO también forma parte de la educación. Cuando a un hijo/a se le educa siempre desde el SÍ, lo que realmente aprende es a decir NO a sus padres. Los límites marcan los cauces que harán más fácil a los niños el construir un modo personal y positivo de ser y estar en la vida. Evitar el cansado conflicto del NO o sobreproteger para evitar frustraciones son estrategias con un recorrido muy corto e ineficaz. Poner límites no está reñido con la libertad.
6. Saber escuchar
Como decía Zenón, «la naturaleza nos ha dado dos oídos y una boca para enseñarnos que más vale oír que hablar». La única manera de que niños y niñas entiendan lo que se les dice es entendiendo, primero, lo que ellos quieren decir. La empatía es el fundamento sobre el que debemos construir todo proceso de comunicación entre padres e hijos. Nunca debería entenderse la comunicación desde una perspectiva «yo gano-tú pierdes», sino desde una dinámica «yo gano-tú ganas».
7. Ser versus Tener
Frente a una continua oferta de búsqueda de felicidad en las grandes cosas.... es necesario ayudar a los hijos a que encuentren la felicidad en las pequeñas cosas de la vida. Encontrar la felicidad en aquello que son y no en aquello que tienen. El objetivo de la educación debe ser conseguir el pleno desarrollo de las potencialidades de los niños desde el respeto a su individualidad, pero también para contribuir en el logro de una ciudadanía más justa posible.
8. Progresar sin renunciar
No se vivir de espalda al progreso, pero eso no significa que renunciar a la solidez de valores atemporales. Valores como el esfuerzo no cambian con los tiempos. Los educadores deben saber mirar al pasado, vivir en el presente y proyectar en el futuro. Las nuevas tecnológicas suponen un innegable avance que debe saberse interpretar técnicamente, pero que en ningún caso debe "exigir" un cambio en el sistema de valores propio, en el desarrollo emocional. Ante la obviedad que la tecnología ni siente ni padece, son las personas las que hacen de ella una herramienta que aporta o quita...
9. Pedagogía de la calma
Los niños necesitan tiempos para hacer, pero también tiempos para pararse a pensar en aquello que hacen. La acumulación de actividades con el único fin de incrementar el currículum en una sociedad que se «autodefine» como competitiva no puede sustentarse si no se apoya en tiempos para la reflexión y la calma. Los niños y niñas necesitan tiempos para "aburrirse” y los padres y madres necesitan tiempos para transmitirles no solo conocimientos y habilidades técnicas, sino todo el cariño que les tienen.
10. Optimismo
El pesimismo y la añoranza de que todo tiempo pasado fue mejor son los dos grandes enemigos a los que puede enfrentarse un educador. Y por eso siempre hay que dejar abierta una puerta a la posibilidad de cambio. La educación y la fatalidad del destino: «me ha nacido así...» son incompatibles. Las etiquetas no sirven sino para aumentar las posibilidades de que se cumpla aquello que pronostican. El problema de la educación es que una parte muy importante del resultado de todo aquello que se hace no es visible a corto plazo. Solo desde el optimismo se puede educar hijos optimistas.

Aumentan en un 23% los delitos contra menores en internet y en redes sociales

EL MUNDO | 18/11/2013 
Los delitos de menores madrileños relacionados con las nuevas tecnologías han aumentado un 23% en los últimos años, según la propia Memoria de la Fiscalía de Madrid, un incremento "importantísimo" desde 2008. Así lo ha señalado este lunes el consejero de Presidencia, Justicia y portavoz del Gobierno regional, Salvador Victoria, durante la inauguración de las primeras jornadas relacionadas con la protección de los menores en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) organizadas por la Fundación Legalitas.
Concretamente, el año pasado, la Fiscalía de la Comunidad registró un aumento en los delitos de acoso a menores a través de instrumentos tecnológicos y se recibieron numerosas consultas sobre phissing, (suplantación de la identidad en internet), revelación de secretos o delitos contra la intimidad cometidos por medios informáticos.
Por otro lado, en los últimos 5 años, entre 2008 y 2013, un 7,6 por ciento de los menores que cumplen medidas judiciales en la Agencia de Reinserción y Reeducación del Menor Infractor (ARRMI) de la Comunidad lo hacen por hechos que tienen relación con el uso de las TIC.
Nuevos tipo de maltrato
"Estamos ante un problema de extraordinaria gravedad y compleja solución. Hechos delictivos, como el acoso, se han trasladado ahora al ordenador o al móvil, donde son más difíciles de detectar. Del bullyng hemos pasado al ciberbullyng y han aparecido nuevos tipos de maltrato psicológico y delitos basados en la extorsión de los menores", ha dicho el consejero, que ve estos hechos como una "realidad preocupante" a la que hay que hacer frente desde todos los puntos de vista.
Por ello, ha anunciado que la Comunidad de Madrid incorporará al Plan de Formación de Empleados Públicos, un nuevo curso dirigido especialmente a magistrados y fiscales sobre los nuevos delitos que se producen en la red.

Libro: "Cómo los niños tomaron el poder"

El Confidencial | Marta Jiménez Serrano | 19/11/2013

Argüía Platón que hay dos excesos igualmente perniciosos que deben evitarse a la hora de educar a la juventud: la excesiva severidad y la excesiva dulzura. No obstante, ese anhelado término medio de firmeza y ternura a partes iguales, sin enfatizar ninguna de las dos por encima de la otra, parece cada vez más difícil de alcanzar.
En el mundo clásico uno era el dueño de su propia formación o, en todo caso, sus padres: que la educación –sus contenidos y sus formas– dependiera del Estado suponía un disparate absoluto. Hoy en día, sin embargo, parece que en la formación de un niño influyen innumerables factores, y que la educación ha de depender del Estado no sólo se considera una necesidad, sino un derecho: ahí están, para demostrarlo, las innumerables manifestaciones de la llamada 'marea verde' en contra de los recortes aplicados a la educación pública.
Por un lado está el colegio, público o no, cuyos contenidos están fijados por un agente externo, sea éste el Estado o los directivos de la entidad privada. Se establecen en el colegio una serie de valores y de contenidos a seguir que, por muy pocos censurados que puedan parecernos, son siempre una opción dirigida. Señalaba Borges, el escritor argentino, que ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica. Lo mismo sucede con los contenidos escolares: hacer más hincapié en una asignatura u otra o en un método de enseñanza concreto no es sino jerarquizar una serie de valores que, más o menos velados, se inculcan a los alumnos.
Por otro lado, evidentemente, están los padres, que darán a sus hijos la educación que consideren pertinente según sus creencias y principios. Sin embargo, quizás porque los padres se han despreocupado de la educación directa de los hijos, quizás porque vivimos en un mundo analizado con demasiada frecuencia (también con no poca superficialidad), hay muchos más agentes que han pasado a formar parte activa de la educación de la juventud.
No son pocos los niños que actualmente, además de por el colegio y los progenitores, se ven influidos y rodeados por profesores particulares, clases de apoyo, psicólogos, logopedas, monitores, profesores de las clases extraescolares, canguros, cuidadores, asistentas...
¿Estamos criando unos niños demasiado mimados? ¿Les estamos robando la capacidad para ser autónomos? Se habla mucho de que, cuando se tiene un hijo, los padres no deben volcarse en ellos por su propio bien, porque deben cuidar su parcela de vida personal, ya que los hijos un día se irán de casa. Además de ello, ¿es bueno, acaso, para el niño, tener a los padres pendientes de él todo el día?
Son cuestiones muy pertinentes para la España actual que, en el caso de Suecia, parecen haber desembocado en unas respuestas alarmantes.
Una generación de niños mimados
El enfoque moderno de educación liberal, reacción a las severas normas paternas del pasado, parece haber generado en Suecia una generación de niños maleducados. Al menos así lo advierte el psiquiatra David Eberhard, psiquiatra y ahora, además, escritor. En su nuevo libro, instiga a los padres a tomar el control de las familias que, a su juicio, han caído en un libertinaje muy pernicioso.
En su nuevo libro, llamado Cómo los niños tomaron el poder, analiza la evolución de la educación y concluye que la falta de normas no es buena.
Vivimos en una cultura en la que los llamados expertos dicen que los niños son 'competentes', y la conclusión es que los niños deciden qué comer, qué ponerse y cuándo irse a la cama", dice Eberhard.
"Si tienes una cena, nunca están sentados y callados. Interrumpen. Son siempre el centro de atención, y el problema es que cuando se convierten en jóvenes adultos, tienen la expectativa de que todo gire en torno a ellos, lo que les conduce a una profunda decepción".
Para apoyar su argumentación indica las crecientes tasas de absentismo en Suecia, el aumento en los trastornos de ansiedad y la disminución del rendimiento en su país, tal y como indican las últimas clasificaciones internacionales de educación. La cura al problema es evidente para el psiquiatra, que aboga por el retorno a una educación más autoritaria.
"No hay evidencia científica alguna de que una educación autoritaria sea perjudicial para los niños", alega Eberhard. "Hay que tomar el mando. La familia no es una democracia".
El libro de Eberhard se contrapone claramente a las ideas de Jesper Juul, cuyo libro de 1995, Tu hijo competente, denunciaba la familia jerárquica tradicional, considerando la obediencia y la conformidad "valores destructivos".
Las consecuencias de la educación permisiva
Según Eberhard, esta dinámica ha traído unas consecuencias nefastas. Los padres organizan las vacaciones en función de lo que los jóvenes desean, y estos se han vuelto realmente maleducados. "No dan las gracias. No abren puertas. En el metro, no ceden el asiento a las personas mayores o a las embarazadas".
Erberhard se lamenta de que la defensa de una educación más estricta se suele asociar a la idiotez o el conservadurismo, pero cree fervientemente que las cosas irían mucho mejor así. 
Quizá, en lugar de tanto logopeda, psicólogo, apoyo en matemáticas y consideración de sus necesidades, los niños simplemente necesiten una hora a la que irse a la cama, un día en que no puedan ver su serie porque empieza demasiado tarde o una tarde jugando al fútbol en la que se olviden de sus problemas y necesidades. Porque cuando sean adultos, estos no van a ser siempre tomados en consideración.

martes, 13 de agosto de 2013

Cómo reaccionar ante el autismo y ayudar a un niño con trastornos de desarrollo

Fuente: Aulaplaneta.com


El diagnóstico de autismo, que afecta a 1 de cada 150 niños, puede suponer un importante impacto en la familia. Pero saber aceptarlo y reaccionar de forma adecuada ayudará a que el pequeño y los que le rodean puedan afrontar la situación y enfrentarse a los retos que les impondrá la vida a partir de ese momento.

Es importante explicar que el autismo o Trastorno del Espectro del Autismo (TAE) no es una enfermedad como tal, sino un trastorno en el desarrollo derivado de un problema neurológico y que influye en el funcionamiento del cerebro, en la comunicación, la socialización, la conducta y la integración sensorial. Sus efectos varían en intensidad y forma según cada caso, pero en general se plasman en dificultad de interacción social, problemas para comunicarse y algunos patrones de comportamientos restringidos y repetitivos.

Y ADEMÁS, LA DISCRIMINACIÓN

A estos problemas que sufre la persona con autismo en su relación con el mundo se suman la estigmatización y la discriminación, que siguen siendo un obstáculo para su diagnóstico y para su tratamiento. Por eso es importante que, como padre o madre, aceptes la condición de tu hijo, recurras a los especialistas adecuados y le ayudes a disfrutar de una vida plena.
Como hemos explicado, aun habiéndose diagnosticado como tal, el autismo puede desarrollarse de formas muy diferentes en cada niño y evolucionar con el tiempo. Por eso cada caso deberá ser estudiado por un especialista, que elegirá las terapias más adecuadas. Pero hay algunos consejos y recomendaciones generales como los siguientes, que pueden ayudar a tu hijo a desarrollarse y ganar independencia y, a ti, a entablar una mejor relación con él.

SIETE CONSEJOS

1. Detecta las señales. La detección y atención temprana, con estimulación y educación adaptadas, son muy importantes en el autismo. Debes estar atento ante síntomas que aparecen entre los 12 meses y los 3 años y que incluyen retrasos en el lenguaje, movimientos repetitivos, ausencia de respuesta ante órdenes sencillas, aparente falta de atención o interacción extraña con los que le rodean y con los objetos.

2. Ante la duda, consulta. Si sospechas que el desarrollo de tu hijo no es el adecuado, habla con el pediatra, que te derivará a un psiquiatra infantil. Él será el encargado de realizar las pruebas necesarias para diagnosticar si existe un trastorno del desarrollo.

3. Afróntalo y pide ayuda. Tras el diagnóstico es normal que sientas incredulidad o culpabilidad, pero recuerda que el problema de tu hijo en ningún caso es culpa tuya. Recurre a los especialistas que consideres oportunos para pedir una segunda opinión, pero si el diagnóstico es definitivo, mantén la calma, asúmelo y toma medidas. También puedes acudir a la asociación de autismo más cercana, donde te informarán y orientarán. El psiquiatra ayudará a tu hijo, pero también a ti y al resto de la familia, por ejemplo, a los hermanos.

4. Infórmate. El desconocimiento siempre genera más miedo que la información. Cuanto más conozcas el problema que tiene tu hijo, mejor le entenderás y podrás ayudarle.

5. Apoya y quiere a tu hijo. Es muy importante que los padres alienten y apoyen a un niño autista, acompañándole con amor en su camino para adquirir y desarrollar las destrezas necesarias para la vida. También el psiquiatra puede ser de gran ayuda en este ámbito, ya que te enseñará a solucionar los problemas emocionales que se derivan de convivir con un niño autista y te ayudará a crear un ambiente adecuado para su desarrollo.

6. Piensa en el día a día. Motiva a tu hijo en cada paso, no le presiones ni te obsesiones con el futuro. Céntrate en el presente, en sus necesidades actuales y en cómo ayudarle a superar las dificultades conforme vayan surgiendo. Ten en cuenta todo lo que puede hacer en vez de pensar en aquello de lo que no es capaz.

7. Transmítele tranquilidad y orden. La organización, la claridad, la calma y todo lo que contribuya a ordenar el mundo de tu hijo, sin presiones ni cambios bruscos, le ayudará a sentirse seguro. Habla despacio, ten paciencia y procura sentirte bien para que tu hijo también se sienta bien.

jueves, 8 de agosto de 2013

Educación para el ocio y el tiempo libre: La diversión sana, un reto desde el primer año

Fuente: padresycolegios


Más del 80% de los jóvenes de 15 a 24 años centran su forma de ocio en la marcha nocturna. Que a un adolescente le apetezca jugar un partido o ir caminar por la montaña un domingo por la mañana no va a brotar en él por ciencia infusa. El ocio forma parte de la Educación y que sea saludable depende, en primera instancia, de los padres.

Todos los padres tenemos miedo al botellón, a las macrofiestas de miles de jóvenes desenfrenados, a los porros y las pastillas que acechan a la vuelta de la esquina, a las compañías que empujan a todo eso. Dado que no podemos evitar que nuestros hijos lleguen a la adolescencia, ¿acaso podemos evitar que se diviertan así cuando cada vez parece más habitual?

Según un estudio realizado en 2010 por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción la Obra Social Caja Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, en la capital  más del 80% de los jóvenes de 15 a 24 años centran su forma de ocio en la marcha nocturna y afirman que les compensa salir toda la noche pese a los riesgos: embriaguez, peleas, relaciones sexuales sin protección, etc.  Un 64% asegura que desfasar es divertido y un 56% cree que la prudencia arruina la diversión.

¿Alarma? El mismo estudio, que analizó la respuesta de los padres, asegura que sí, que éstos se sienten muy preocupados por el ocio de sus hijos, pero su reacción mayoritaria es la resignación (“es lo que hay”), la  impotencia e invocar el manido mis hijos no son así, un acto de fe más que una constatación. El ocio de nuestros hijos se presenta, por tanto, como uno de los desafíos más complejos para los padres. Y afrontarlo es contrario a la resignación. Ocio mayoritario no es ocio único. Sabemos que hay otras formas de divertirse, pero la cuestión es cómo niños y adolescentes pueden sentirse atraídos por ellas para compensar la fuerza de la corriente más caudalosa y turbia.

Acudimos a la Universidad de Padres, de José Antonio Marina, con estas inquietudes y, lo primero, nos aseguran que sí podemos evitar que nuestros hijos estén en ese 80%. Como en todo lo demás, también en el ocio las bases de unos buenos hábitos y conductas se ponen en la primera infancia y nos compete a los padres asentarlas.

Primera lección: “El ocio, en sí mismo, educa porque transmite valores. Por eso no debemos desentendernos de él si nos preocupa la educación de nuestros hijos”, señala Coti Coloma, psicóloga de la fundación.

“En la adolescencia, ellos deciden; los padres poco pueden hacer ya”, advierte el pedagogo Alejandro Iglesias, especializado en el trabajo con jóvenes. A esa edad tienen afianzada la inercia que empezaron a coger en la infancia.

Ya entonces, de niños, el ocio puede dividirse en dos tipos, según Coloma: el “dependiente” –que  encontramos en paquetes cerrados y juguetes limitados, con el que el niño aprende a disfrutar en función de lo que le marcan otros–, y el “independiente” –toda actividad que fomente la creatividad y la imaginación, donde el niño es parte activa hasta el punto de que de él depende la propia actividad–.

El primero acostumbra a depender de otros, a asumir con naturalidad modas e imposiciones de otros. El otro siembra la capacidad de elección y decisión, y proporciona más habilidades para la búsqueda de la satisfacción. “Como consecuencia, se enfrentará mejor al ocio dependiente”, señala Coloma.

VARIEDAD para elegir

Como teoría está muy bien. Pero en la práctica, ¿qué hacemos?  Nuestra primera responsabilidad, según la experta, es brindarles a nuestros hijos la variedad más amplia posible de actividades de ocio y diversión “para que puedan crear sus propios gustos”. Cuantas más cosas pruebe a lo largo de su infancia, más probabilidades tendrá de encontrar algo que le apasione y a lo que se mantenga vinculado a largo plazo. Para que los niños se sientan atraídos verdaderamente por alguna actividad, lo primero es que puedan elegirla ellos.
Muchos padres caen en el error de inculcarles una afición. Otros les apuntan a mil actividades. Las dos cosas pueden hacer que caigan en la desidia. Los expertos recomiendan introducir una o dos actividades cada curso y aprovechar los fines de semana para, con la familia o los amigos, acercarles a otras.

La segunda barrera que hay que vencer es la de rendirse al recurrente es que hay poca oferta de ocio alternativo. “Es menos visible, pero la hay”, asegura la psicóloga. “Lo más fácil es llevar a los pequeños a la piscina de bolas, pero hay muchas más actividades; la cuestión es que hay que hacer el esfuerzo de buscarlas”. En las ciudades no hay más que mirar las guías de ocio y la programación de los centros culturales; en los pueblos, nuestros aliados son los centros culturales de los ayuntamientos y las asociaciones.

En cualquiera de los casos, destaca  Alejandro Iglesias, “a partir de los 13 años, las asociaciones juveniles y de tiempo libre facilitan mucho la vida a los padres. Da igual que sea la parroquia, el club de senderismo, el taller de teatro, el equipo deportivo, el grupo de baile, la asociación del barrio”. Los hijos satisfacen esa pulsión de estar con sus iguales antes que con sus padres, pero en “formas de ocio organizadas” donde la diversión y el esparcimiento son controlados.

La psicóloga enfatiza: “Lo ideal para un padre es que tengan una actividad que fomente el autocontrol y un entorno en el que los demás también lo ejercen”. Y ¿cómo se llega a eso? Una vez más, “enseñándolo desde pequeño”, intentando evitar, desde la primera infancia, que la diversión vaya vinculada al desenfreno. Porque “el ocio tiene que tener un factor de libertad, pero no de libertinaje”. “En el juego y la diversión no hay que olvidar los límites; deben estar presentes”, subraya la especialista infantil. “No puedes decirle a un niño que tiene una vida organizada que un día, o en un sitio, puede hacer de todo”.

Para reforzar el sentido del autocontrol son clave las actividades extraescolares de colegios e institutos.

El tercer desafío para los padres, y tal vez el que mayor voluntad exija, es el de “transformar el entorno” y velar por él. “Que sea educativo es más importante y efectivo que cualquier cosa que hagamos”, sostiene la psicóloga.

Por eso, no debe importarnos ser el padre que “pringa”, el que embarca en actividades al vecindario, a los padres del colegio o al propio grupo de amistades del niño, el que lleva y trae a su hijo y sus amigos a lugares a los que, de otra manera, no irían. Sus ventajas no tienen precio: “Un padre implicado en el ocio del grupo es mejor visto por los amigos, y ello hace que el hijo se sienta más cerca y mejora la comunicación”, afirma Coti Coloma, que también advierte de lo útil que es conocer a los amigos de los hijos.

miércoles, 3 de julio de 2013

Antes de imponer un castigo ....

Aprende a acertar con la sanción pertinente. Detalles a tener en cuenta al castigar a tu hijo adolescente




Fuente: ABC | L.Peraita | 03/07/2013 
La adolescencia es un periodo de desarrollo personal que tiende relacionarse con la rebeldía. Cuando nuestros hijos se comportan de una manera inadecuada, muchos padres caen inmediatamente en la rutina de imponerles castigos, haciéndoles que, poco a poco, formen parte de su día a día. Sin embargo, los expertos apuntan que tan contraproducente es poner muchos castigos como recurso educativo, como no ponerlos.
Una sanción debe entenderse, no como una medida disciplinaria, sino como una fórmula para lograr que el adolescente reflexione sobre lo que ha hecho mal y evitemos así que vuelva a repetirlo en sucesivas ocasiones.
Según Begoña del Pueyo y Rosa Suárez, autoras de «La buena Adolescencia», antes de imponer un castigo hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
—Solo suele tener un efecto temporal y transitorio sobre la conducta. El intento de cambio personal tiene que compensarse con otras medidas muy positivas.
—Hay que buscar las causas y escuchar las justificaciones de esa acción negativa que intentas corregir. Y, sobre todo, dejarle bien claro que «se censura el pecado, no al pecador».
—El castigo no puede ser humillante. Hay que salvar la autoestima de nuestro hijo. El castigo no debe dejarle en mal lugar delante de sus hermanos y amigos.
—Debe ser proporcional a la falta que ha cometido, teniendo en cuenta su edad y otras circunstancias personales.
—No es lo mismo un acto cometido por precipitación o imprudencia que un acto que tenía mala intención.
—Las sanciones no pueden depender del estado de ánimo de los padres. No deben ser indefinidos ni desproporcionados. «No habrá más paga los domingos», es una frase difícil de mantener.
—Cuando es posible, lo ideal es conseguir que el castigo sirva para restituir lo que se ha hecho mal, por ejemplo, quedarse a estudiar un fin de semana si ha suspendido.
—No hay que permitir que el castigo a uno de los hijos afecte al resto de la familia (quedarse sin vacaciones, sin salir...).
—El castigo puede resultar realmente efectivo si va acompañado de una muestra efectiva y se les ofrece pistas que le ayuden a reflexionar sobre las causas de su conducta negativa.
—Nunca se debe castigar retirando el afecto.