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miércoles, 13 de noviembre de 2013

El nuevo sistema fija una beca mínima según el país de destino

EL PAIS | J. A. A. | Madrid | 12 NOV 2013 - CET
 
 
 

La Comisión Europea ha decidido potenciar y reunir bajo el mismo paraguas todos los programas europeos de educación y juventud y lo ha hecho utilizando el nombre de uno de los proyectos de movilidad más exitosos. Se llama Erasmus +, reúne todos esos programas, incluidos Comenius o Leonardo Da Vinci, y su dotación crecerá un 40% en los nuevos presupuestos comunitarios para el periodo 2014-2020. Dentro está el programa Erasmus, con el que los alumnos de educación superior pueden estudiar o hacer prácticas durante unos meses en otros países europeos: esto incluye a universitarios, y también a alumnos de FP superior y enseñanzas artísticas superiores, aunque los primeros son los más numerosos, más del 90%.
La ayuda de los alumnos erasmus españoles procede de varias fuentes: de la Comisión Europea (este año 115 euros), del Gobierno español (100 euros al mes o 185 para los que a la vez sean beneficiarios de una beca general por falta de recursos) y, en algunos casos, de las comunidades autónomas (cinco de ellas han eliminado el complemento).
Hasta ahora, el dinero de la Comisión se repartía entre los países según el número de universitarios y cada país, en función de sus erasmus, repartía entre todos. España, la nación que más erasmus envía y recibe, siempre ha dado más ayudas, pero menos cuantiosas que otros países.
Ahora Bruselas establece un nuevo reparto que tiene en cuenta la población total y también los buenos o malos resultados de Erasmus en cada país. Estipula además una beca mínima que los países deben dar con el dinero de la Comisión: entre 150 y 250 euros al mes (dependiendo del nivel de vida del país de destino). Luego, cada país puede completar, como hasta ahora, las becas con fondos propios. Pero el Gobierno español ha reducido su partida Erasmus un 70% en los últimos años, bajando desde 62,7 millones en 2011 a menos de 16 millones este año. Tras la polémica de la semana pasada y la rectificación, este año habrá una partida extra para que los erasmus puedan tener, al menos, la ayuda del Gobierno que recibieron el curso pasado.
Fuentes de Bruselas aseguran que, si se reduce el número de becarios de Erasmus en España, será por el recorte español no por los nuevos criterios, a pesar de ese nuevo mínimo. La explicación es que se puede llegar a los mismos becarios si la Comisión pone una parte y el ministerio otra parte de cada beca de 215 euros mensuales (lo que recibieron el año pasado los erasmus españoles), que si la Comisión da unas ayudas de 200 euros hasta que se agote su presupuesto y el ministerio hace lo mismo hasta que se agote el suyo. Eso sí, para eso el Gobierno español tiene que mantener su partida. La Comisión, por su parte, aumenta la partida de Erasmus para España en 2014 un 4,3% (2,2 millones), hasta 53,4 millones.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Las ayudas para libros, comedor, escolarización de 0 a 3 años y FP crecen un 33,5%

Las ayudas a las familias para libros, comedor, gastos de escolarización de 0 a 3 años y la Formación Profesional crecen un 33,5 por ciento para el próximo año, según se desprende del proyecto de presupuestos para 2014 aprobado por el Consejo de Gobierno. Esta partida, que también incluye ayudas al transporte escolar o idiomas en el extranjero asciende a 61,22 millones de euros de un presupuesto total de la Consejería de Educación de 4.225 millones de euros, la más alta por detrás de Sanidad.

En esta materia, los recursos para la enseñanza biling~e aumentan un 11,37 por ciento y ya llegará a 330 centros de Educación Primaria y cien centros de Educación Secundaria Obligatoria. En total, el programa cuenta con un presupuesto de 20,49 millones de euros. Infantil, Primaria y Especial contarán con 1.397,65 millones de euros mientras que la cifra en Secundaria, Bachillerato y FP se traduce en 1.222,86 millones. El deporte escolar y la promoción deportiva cuentan con 13,82 millones de euros y las subvenciones nominativas a federaciones deportivas se quedan en 3,38 millones.

martes, 8 de octubre de 2013

Educación suprime las ayudas para la compra de libros de texto

La financiación para este tipo de becas dependerá ahora de las comunidades autónomas. La partida pasa de 20 millones de euros a 1,4 en el año 2014

CADENA SER   07-10-2013
 
"Las becas para libros de texto pasan de 20 millones de euros en 2013 a 1,4 millones en 2014. Estas ayudas se concederán únicamente en Ceuta y Melilla con cargo al presupuesto de esta secretaría de Estado, de forma que cada comunidad autónoma abonará las ayudas que correspondan a su territorio". Así ha anunciado Montserrat Gomendio que el ministerio de Educación suprime las ayudas para los libros de texto en la partida presupuestaria del próximo año.
Este nuevo recorte educativo consuma la disminución en las ayudas en el pasado curso. En plena crisis y con el paro golpeando en muchos hogares, casi 600.000 alumnos perdieron las ayudas para libros de texto o material didáctico debido a los ajustes del ministerio de Educación. Los beneficiarios de estas becas pasaron de casi un millón (975.000) a menos de cuatrocientos mil (396.000).
La disminución del número de beneficiarios va unida al recorte en una partida que ha bajado un 80% en los dos últimos años, pasando de 100 a apenas 20 millones de euros. Ahora esa partida quedará reducida a 1,4 millones para todo el próximo año. El dinero será destinado a financiar estas becas en Ceuta y Melilla, dependientes del Ejecutivo Central. El resto de comunidades debería decidir si financia estas ayudas.
La secretaria de Estado de Educación ha justificado en el Congreso este nuevo ajuste como un cambio de modelo que permita rebajar el coste de los libros de texto con la informatización. Gomendio asegura que el ministerio dejará de cofinanciar esta ayuda para que las comunidades lo asuman y con vistas a la implantación de la mochila digital.

martes, 1 de octubre de 2013

Las matriculaciones en la enseñanza privada aumentan un 10% en plena crisis

La mayoría de los centros plantean líneas de ayuda económica para las familias. La calidad educativa justifica un gasto que alcanza los 500 euros al mes.

diario DE SEVILLA | Diego J. Geniz  
 


Pese a lo que se pueda pensar, la educación privada gana adeptos en Sevilla. En plena crisis y sin que aún se atisben los brotes verdes, muchas familias optan por este tipo de enseñanza y no escatiman en destinar buena parte del sueldo mensual a pagar la plaza de sus hijos. Los datos aportados por la Delegación provincial de Educación a principios de curso así lo corroboran: en dos años el alumnado de estos centros ha aumentado un 10,5%, una cifra que sitúa por encima de la registrada en las matriculaciones de los colegios públicos y concertados durante dicho periodo. A ello también ha contribuido, en cierta manera, la línea de ayudas establecida por los titulares de estas escuelas, que la han ampliado para hacer menos costoso la enseñanza a las familias y permitir el acceso a este tipo de educación.

Las cifras constatan el aumento. En septiembre de 2011 había 18.472 alumnos matriculados en colegios privados de Sevilla. Dos cursos después esta cifra alcanza los 20.419. Aunque el número de estudiantes sólo se haya incrementado en 1.947, esta subida es mayor porcentualmente que la lograda en la pública y la concertada. Así, a principios del curso 2011/12 las plazas ocupadas en los centros de titularidad de la Junta en la provincia alcanzaban las 332.728. Actualmente esta cantidad llega a los 346.998, es decir, un 4,29% más. En los concertados, la tasa de crecimiento ha resultado de un 2% al pasar de 79.354 a 80.951 escolares en este periodo. Por tanto, el porcentaje más alto es el de los privados, con un 10,5%.

 

Pero, ¿a qué se debe este incremento en época de penuria económica? Aunque las matriculaciones en este tipo de centros sólo representen un 4,5% de todo el sistema educativo sevillano, es digno de destacar que haya padres dispuestos a desembolsar cantidades mensuales que rozan, incluso, los 600 euros por la enseñanza de sus hijos. La razón la explica Matilde Duque Reina, directora del Colegio Albero Durero (también conocido como Colegio Alemán), uno de los de mayor prestigio de la capital andaluza: "Se trata de familias que apuestan claramente por la educación como la mejor inversión de futuro, independientemente del nivel económico que posean, que muchas veces no es demasiado alto".

 

Precisamente para atender a las dificultades que se les plantea a muchos progenitores durante el curso, los titulares de la mayoría de estos centros han establecido líneas de ayuda o las han ampliado con la crisis. Con la que suelen contar casi todos es la bonificación a las familias que ya tienen uno o varios hijos estudiando en el colegio. Así, el Colegio Internacional Europa, en Espartinas, reduce un 10% la mensualidad al segundo hermano que se matricule, un descuento que puede llegar a la gratuidad en caso de que sean cuatro los que decidan escolarizarse en este centro, referente del intercambio con otros colegios de prestigio en el extranjero.

 

Otra de las ayudas es el seguro por fallecimiento, que garantiza que el alumno continúe cursando las enseñanzas en el colegio en caso de que muera alguno de los padres y se vea afectada la economía familiar. El Colegio Tabladilla, en Dos Hermanas, da un paso más ante las actuales circunstancias y ha contratado una compañía de seguros para cubrir el importe de la plaza en caso de que los progenitores o tutores se queden en paro.

 

Por otro lado, las becas constituyen un tipo de financiación para los alumnos con necesidades económicas. En el Colegio San Francisco de Paula esta ayuda se facilita a los estudiantes con escasos recursos para que se matriculen en el programa del Bachillerato Internacional.

 

lunes, 30 de septiembre de 2013

Educación contará con 2.150 millones en 2014

El 10,6% más que este año
La partida más importante será la de 'Becas y ayudas a estudiantes'
Efe | Madrid | lunes 30/09/2013
 

El presupuesto del Ministerio de Educación para el próximo año asciende a 2.150,05 millones de euros, el 10,6% más que este año y, dentro de él, la partida más importante será la de 'Becas y ayudas a estudiantes', que supondrá el 67,4% del total, con una dotación de 1.448,15 millones de euros.
 
Según se explica en los propios presupuestos, el Ministerio, en colaboración con las comunidades autónomas, "se propone concentrar los recursos en programas estratégicos" como el de 'Becas y ayudas a estudiantes'.
 
Dentro de este apartado las becas y ayudas al estudio de carácter general contará con 1.411,02 millones, 250 más que este año (21,5%).

Más becas, menos cuantía

El proyecto prevé un aumento del número de becarios de universidad y secundaria postobligatoria, pero una reducción de la cuantía media que recibirán, aparte de un descenso de 3,67 millones de euros en el programa de movilidad europea Erasmus.
 
Según los cálculos del Gobierno para el año próximo, habrá 355.556 beneficiarios universitarios en total, entre becas (309.212) y sólo exención de tasas de matrícula (46.344), frente a los 291.230 de la ejecución presupuestaria prevista para 2013 (271.292 y 19.938, respectivamente).
 
La cuantía media que recibirán los universitarios (por becas y tasas en conjunto) será de 2.447,55 euros anuales, según los Presupuestos de 2014, cuando son 3.095,82 euros en 2013, de acuerdo con la ejecución presupuestaria prevista para el año corriente.
 
En el caso concreto de exención de tasas, corresponderá una media de 900 euros (355.556 beneficiarios en 2014), 75 euros más que en 2013 (291.230 beneficiarios).
 
Para la secundaria postobligatoria, serán 358.186 beneficiarios, frente a los 336.537 previstos finalmente para 2013, si bien los Presupuestos del año actual calculaban inicialmente 393.937. Les corresponderá una media de 1.240,93 euros en 2014, frente a 1.329,19 euros de 2013.
 
En el caso de las ayudas para el aprendizaje de lenguas extranjeras, el Gobierno mantiene la previsión igual que en 2013: 17.005 beneficiarios, con un cuantía media de 628,47 euros. Por el contrario, la partida de Erasmus (movilidad de estudiantes universitarios en Europa) pasa de 21,69 millones de euros de 2013 a 18,02 millones en 2014.
 
Con este programa se trata, según el Ejecutivo, de garantizar que "quienes tienen el talento y la voluntad" de estudiar más allá de las etapas obligatorias y gratuitas "puedan hacerlo al margen de sus circunstancias socioeconómicas", pero precisa que, "a cambio, se impone una corresponsabilidad, a quien recibe ese esfuerzo de la sociedad, de cumplir con la obligación de estudiar y obtener resultados proporcionales".

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Educo lanza un proyecto de becas comedor que llegará a niños de toda España

Según un informe de la ONG, cada tres minutos un niño español cae en riesgo de pobreza

La Vanguardia | 16/09/2013 | 16/09/2013
 
Con la ‘vuelta al cole’, Educo, organización social de cooperación global, presenta un proyecto solidario de becas comedor que llegará a niños de las 17 comunidades autónomas de España. Un proyecto que pretende garantizar una comida adecuada al día para los hijos de aquellas familias con dificultades debido a la crisis económica.
Desde que empezó la crisis en 2007 hasta ahora, el número de niños que tiene que vivir en contextos de pobreza ha pasado de dos millones a dos millones y medio. Además, la malnutrición infantil, que estaba presente de forma puntual en España, tiende a ir en aumento. Tanto es así, que las cifras hablan de que uno de cada cuatro niños españoles está malnutrido.
Educo actúa allí donde es necesaria una mayor protección a la infancia. Por ello, la ONG pide la colaboración ciudadana con las becas comedor, que garantizan, como mínimo, una comida completa, saludable y equilibrada al día. La beca supone una financiación mínima del 50% del precio del comedor escolar y durante el periodo vacacional de verano el importe se destinará a actividades extra-escolares que garanticen un mínimo de una comida adecuada al día.
Se puede participar aportando desde 12,50 euros, lo que supone una semana de beca comedor, llamando al 902 19 19 19 o bien a través de la web www.educo.org.
La actuación de Educo en España no es nueva. Hace más de 4 años que trabaja en más de 650 escuelas a través de programas de educación para el desarrollo y con el programa de Acción Social que trabaja en red con otras asociaciones españolas para evitar la exclusión social de la infancia.
En España, cada tres minutos un niño cae en riesgo de pobreza
Educo ha elaborado un estudio sobre la pobreza y malnutrición infantil en España que pone en evidencia un deterioro de la situación desde el inicio de la crisis económica y alerta sobre sus consecuencias presentes y futuras en el conjunto de la sociedad.
El informe, que se basa en datos y estudios de organismos europeos, entidades del sector social y organismos públicos de España, entre otras fuentes, pone de relieve diversas conclusiones:
  • Cada tres minutos un niño cae en riesgo de pobreza en España.
  • Más de 1.800.000 niños menores de 16 años en España están malnutridos, es decir, no tienen una alimentación adecuada para su edad.
  • Ha aumentado el número de hogares españoles que sufren una privación material severa, lo que significa entre otras cosas, que no pueden mantener una temperatura adecuada en el hogar, no pueden afrontar gastos imprevistos, se retrasan en al pago de las facturas del hogar y no pueden disponer de un automóvil.
  • Ha aumentado el número de familias españolas que deben acudir a organizaciones que distribuyen alimentos.
 

martes, 17 de septiembre de 2013

Dinero privado para la Universidad

Fuente: El blog de Ignacio Aréchaga en Aceprensa
 
La noticia de que algunas universidades públicas en España se movilizan a fin de captar donaciones de empresas y particulares para sufragar los estudios de alumnos necesitados, se ha presentado como una novedad. Hemos estado tan acostumbrados a que la Universidad se pague con dinero público que el recurso a la sociedad civil  parece marcar un giro significativo.
Es claro que la Universidad española necesita mejorar su financiación, y en un momento de restricciones presupuestarias, el aumento solo puede venir del sector privado.  Con datos de 2010, la Universidad en España se financiaba en un 78,2% con subvención pública directa, un 17,6% con las tasas académicas y un 4,2% de otras fuentes privadas (Education at a Glance 2013, pg. 207). Los recortes en la subvención pública y el aumento de las tasas en los dos últimos años habrán cambiado esos porcentajes.
 
El encarecimiento de las matrículas,  la mayor exigencia académica para obtener beca y los apuros económicos que atraviesan muchas familias,  se combinan para que haya más alumnos con dificultades para pagar sus estudios. En este contexto surge la idea de buscar donantes privados que puedan echar una mano a estos estudiantes.
 
No es que el mecenazgo sea una novedad en la Universidad española. Pero normalmente ha estado centrado en la financiación de la investigación. Ahora, en cambio, lo que ha propuesto Adelaida de la Calle, rectora de la universidad de Málaga y presidenta de la Conferencia de Rectores, es que las donaciones particulares ayuden a pagar sus estudios a alumnos con pocos recursos y que no han obtenido beca.
 
Por el momento es más una idea lanzada a la arena pública que una  política asumida por la Universidad.
 
Pero las reacciones son significativas de los distintos modos de entender la financiación de la Universidad pública. Algunos rectores consideran positiva la propuesta, pero la ven como “una medida de emergencia” para tiempos de crisis. Otros insisten en que la financiación de la Universidad es una responsabilidad del Estado, y que las aportaciones de particulares no pueden compensar los recortes en la subvención pública. La Federación de Asociaciones de Estudiantes agradece que haya personas solidarias que ayuden a estudiantes con problemas, pero recalca que esta medida “supone pura beneficencia, cuando realmente debe ser el Estado el que provea de becas y ayudas”.
 
No solo como emergencia
Es curioso que se despache como “pura beneficencia” lo que es signo de una conciencia social del valor de la Universidad, que lleva a contribuir a su financiación. El mundo universitario, que mira tanto a los Estados Unidos, debería aprender también del esfuerzo de las universidades americanas por el fund-raising. En 2011, según datos del Council for Aid to Education, las universidades y colleges americanos recibieron 30.300 millones de dólares en donaciones. La principal fuente fueron las fundaciones (28,6%), seguida por los antiguos alumnos (25,7%), particulares no ex alumnos (18,6% y empresas (16,6%).
 
También en el fund-raising hay un ranking universitario, encabezado por la Universidad de Stanford (receptora de 709 millones de dólares en ese año), por delante de Harvard (639) y Yale (580). Una vez más se cumple lo de que “al que tiene se le dará…”, pues el 25% de las instituciones acaparan el 86% de las donaciones. No hay que perder de vista tampoco que tras esas cifras se esconde mucho trabajo continuado por parte de las instituciones: en 2010 Harvard tenía 250 personas trabajando a tiempo completo en el fund-raising.
 
Se dirá que EEUU tiene otra cultura, con una tradición de filantropía en el terreno educativo y abundancia de fundaciones y millonarios.  En cambio, en Europa la Universidad ha confiado siempre en la subvención pública, como fuente primordial de financiación. Pero su dependencia del dinero público la ha dejado expuesta a los rigores de las políticas de austeridad, sin más recurso que la queja.
 
Con una respuesta más constructiva,  universidades europeas están poniendo en práctica los métodos americanos de fund-raising. Oxford y Cambridge –universidades públicas– abrieron el camino, y otras están siguiendo por él.
 
Pero no hay que mirar solo al extranjero. También en España hay algunos casos, pocos, de instituciones universitarias, sobre todo privadas, que captan donaciones para sus actividades investigadoras y para ayudas a los alumnos que no pueden costearse sus estudios. Como antiguo alumno, conozco mejor el caso de la Universidad de Navarra que tiene una arraigada cultura de búsqueda de apoyos en la sociedad, a través de una Asociación de Amigos y de los Alumni. Y esto da sus frutos. Según datos de la memoria del curso pasado, la Agrupación de Alumni concedió 267 becas por un importe de 2 millones de euros. A su vez, la Asociación de Amigos de la Universidad – integrada por más de cinco mil miembros– cubrió un programa de ayudas para jóvenes investigadores y para la realización de másteres por un importe cercano a los 3 millones de euros, y buscó financiación para el desarrollo de las infraestructuras de la Universidad. No son cifras espectaculares, pero sí indican que es posible movilizar a la sociedad en apoyo de iniciativas universitarias.
Las Universidades públicas también pueden transitar por estos caminos. Quizá los recortes de financiación pública pueden ser la ocasión para animarse  a captar donaciones privadas, no como una solución de emergencia sino como una política para todas las estaciones. En este sentido, una dosis de “privatización” sería muy útil.

Profesores y gasto por alumno, entre los más altos de la UE pese a la crisis


ABC / MANUEL TRILLO / MADRID / Día 17/09/2013  Temas relacionados

El gasto en educación se mantiene por encima de los 47.000 millones, pero España sigue a la cabeza en fracaso escolar

 
El Ministerio de Educación puso ayer sobre la mesa las cifras de la realidad educativa en España, unos «datos objetivos» que el titular del departamento, José Ignacio Wert, contrapuso a la «repetición de eslóganes», como el del «desmantelamiento de la escuela pública». A pesar de la crisis y los recortes, España sigue siendo uno de los países con la tasa de profesores por alumno más alta de la UE y con el gasto por alumno también en los puestos de cabeza, a pesar de lo cual el abandono escolar temprano es el mayor de toda la Unión.
Según los datos provisionales del curso 2012-2013, los últimos disponibles, en España hay 664.325 profesores, de los cuales 474.993 corresponden a centros públicos y el resto a la concertada y privada. Esto supone que en la enseñanza pública hay 19.523 docentes menos, una disminución del 3,9%, si bien el Ministerio de Educación recuerda que en la última década, el número de profesores ha crecido un 20%, en más de 110.000.
En cualquier caso, la ratio de alumnos por clase, de 12 estudiantes por aula, está entre las más bajas de Europa. Aunque los datos de la comparación con el resto de la UE son del curso 2010-2011, cuando en España era de 11,4, el Ministerio considera que la tendencia en los demás países es similar a la española. En ese curso, en el Reino Unido era de 17,7, en Países Bajos de 16,3, en Alemania de 15,7 y en Finlandia (número uno en las pruebas PISA), de 13,3. En otros era más baja que en España, como en Lituania, donde se situaba en 8,1, y en Portugal, con 9,1. Por ello, el ministro considera que las medidas de «flexibilidad» previstas del decreto ley 14/2012 han tenido un impacto «bastante reducido».

España está por encima de la media de la UE en gasto por alumno

Los recortes apenas se han apreciado en el gasto público en educación, con un descenso de un 0,2%. Según las cifras recogidas en los presupuestos iniciales, el volumen que las administraciones públicas destinan a educación en 2013, incluyendo en este caso los gastos financieros y las universidades, es de 47.220,5 millones de euros, lo que equivale al 4,58% del PIB. La mayor parte del gasto (aunque en este caso tomando datos de 2011), se la lleva el gasto en personal, con un 63,4% del total.
En el gasto por alumno, España se encuentra de nuevo por encima de la media de la UE, con 7.861 euros frente a 6.829. La diferencia es más acusada en el caso de la Educación Secundaria, de 8.516 euros por alumno frente a 6.701.
En el capítulo de becas y ayudas al estudio, el pasado curso hubo una disminución del 8,3% en el importe de las primeras (de 1.618,6 millones a 1.484,1), con un descenso de 24.520 beneficiarios (de 793.358 a 768.838), mientras que en las becas el descenso fue bastante mayor: el número de beneficiarios bajó en 578.549, pasando de 975.330 a 396.781, con una caída en el importe del 47,2% (de 129,9 millones de euros a 68,6). En estas ayudas se incluyen las concedidas para la compra de libros de texto y material didáctico y las de exención de precios académicos a familias numerosas de tres hijos.
El Ministerio lo atribuye sobre todo a los ajustes presupuestarios que han tenido que afrontar las comunidades autónomas y que han afectado a este tipo de ayudas, que en algunos casos suponía la gratuidad total de los libros para todos los alumnos, sin distinción de renta ni patrimonio.
Para este curso, Educación ha anunciado un aumento de 250 millones de euros en las becas generales, aquellas destinadas a los alumnos con menos recursos, pasando de 1.167 millones de euros a 1.417. En cambio, según apuntó ayer el ministro, se prevé que el montante en el resto de becas descienda.

Campeona de fracaso escolar

Pero en lo que España es campeona indiscutible es en fracaso escolar, o dicho de forma más precisa, en abandono escolar temprano. España se sitúa en el 24,9%, que, pese a haber disminuido en los últimos años, sigue siendo el mayor de la UE y prácticamente el doble de la media europea (12,8%). Hay comunidades, como Baleares y Extremadura, donde supera el 30%, mientras que en Ceuta y Melilla alcanza el 37%.
Entre tanto, el número de alumnos sigue en aumento. Para el curso actual, 2013-2014, hay 8.087.347 alumnos, 80.971 más, lo que supone un incremento del 1%. Sin embargo, se aprecia un retroceso del 0,7% en los alumnos de Educación Infantil (del 1,1% en el primer ciclo), lo que el Ministerio atribuye al descenso en la natalidad en los últimos años y al retorno de la población inmigrante a sus países de origen. En cambio, aumenta el número de alumnos de Primaria (1%), ESO (1,1%), Bachillerato (1,2%) y, sobre todo, de FP (5,2).
Llama la atención el incremento en el número de alumnos de la educación a distancia, tanto en Bachillerato, del 7%, y FP, de hasta el 16,6%.

 

600.000 alumnos perdieron la ayuda para libros durante el curso pasado

ABC / DANIEL ROLDÁN / MADRID / Día 16/09/2013
 
Casi 600.000 alumnos perdieron la ayuda para libros durante el curso pasado
Las ayudas escolares, destinadas en su gran mayoría para la adquisición de libros escolares, fueron uno de los apartados donde la crisis de financiación de las administraciones públicas más se ha hecho notar. Al comienzo del curso 2012-13, este apartado tenía un presupuesto de 68,5 millones de euros y benefició a 396.781 chavales cuyas familias acudían a esta financiación para que la cuesta de septiembre fuera más suave. Pero estas cifras están muy lejos de las de un año antes. En el 2011-2012, se destinó a esta partida 129,8 millones que se repartieron casi un millón de escolares (975.330). Es decir, que el año pasado se recortaron 61,3 millones y 578.549 jóvenes vieron cómo se esfumaba ese dinero.
Las becas generales del Ministerio de Educación, Cultura y deporte (MECD) también sufrieron recortes, aunque afectaron a muchas menos personas: hubo 24.520 becados menos. En cambio, el recorte económico sí fue cuantioso: 134 millones. No obstante, fuentes del ministerio achacaron que el descenso en el número de ayudas escolares se debe a los ajustes financieros de las consejerías, mientras que los planes donde el Ejecutivo es una de las partes cofinanciadoras "se han mantenido".
Para este curso que acaba de comenzar, el ministro de Educación ha insistido en que la colaboración financiera a los alumnos se va a aumentar en 250 millones que recogerán los próximos Presupuestos Generales. "Las becas van a experimentar un crecimiento", ha insistido José Ignacio Wert en la presentación de los datos generales para el curso escolar 2013-2014. Las aulas españolas no universitarias van a acoger a 8.087.347 alumnos, lo que supone un incremento del 1% (80.971) más con respecto al curso anterior.
Esta subida no es homogénea en todos los niveles, ya que es la educación post obligatoria la que tiene una subida mayor. La Formación Profesional, por ejemplo, asciende 5 puntos y ya acoge a 697.408 alumnos, 34.516 más que hace un año. Cabe destacar sobre todo la aceptación de la FP a distancia: aumenta un 16,6%, con 7.385 alumnos nuevos. También ha subido el Bachillerato a distancia de forma "sorprendente", un 7%, con 4.045 alumnos nuevos. Una cantidad que es la mitad de lo que sube el Bachillerato (8.448 alumnos, un 1,2%).
En el otro lado de la balanza se encuentra la Educación Primaria, que ha perdido 13.800 niños (4.889 en el primer ciclo y 8.911 en el segundo) con respecto al año pasado. El descenso de natalidad en los últimos cinco años, ya que en 2008 se tocó techo con más de medio millón de nacimientos, y la marcha de muchas familias extranjeras son los dos factores que las fuentes ministeriales ven detrás de esta bajada. Precisamente en el alumnado foráneo se perdieron 26.080 plazas durante el curso 12-13; para el año recién comenzado se prevé un descenso similar.
Huelga política
En cuanto a otras cifras de este curso recién iniciado, el ministerio asegura que ha comenzado con 27.790 centros docentes, de los que 18.855 son públicos. Estos últimos acogen al 68,3% de los estudiantes. Por otra parte, el ministro de Educación ha destacado que la incidencia de las medidas de flexibilización en el número de alumnos por clase "ha sido bastante escasa". Wert ha apuntado que el ratio por clase fue de 12 alumnos, una cifra inferior a la media de la Unión Europea. En Primaria y Secundaria, se situó en 11,4 alumnos. En cambio, todavía el abandono escolar temprano en España se coloca en el 24,9%, el doble que la media europea.
Pero el curso 13-14 también ha nacido con el debate parlamentario de la Lomce y la huelga general convocada por padres, alumnos y profesores para el 24 de octubre. El ministro ha afirmado respetar la convocatoria, pero ha criticado a algunos representantes por "no aportar nada" al debate de la reforma educativa y de plantear este paro como una "huelga política". Asimismo ha reiterado su apoyo al diálogo con los partidos de la oposición para debatir algunos de los puntos de la Lomce, acusada de centralizadora y de negadora de la diversidad lingüística por parte de los partidos catalanes.

jueves, 1 de agosto de 2013

Debate Internacional: Paga la carrera luego, según cuánto ganes

Fuente: The New York Times | 15.JUL.2013


Para permitir el acceso a la universidad a estudiantes sin dinero para pagarla, una solución es sufragar todo el coste, o gran parte, con dinero público para todos los alumnos. Pero eso es una subvención indiscriminada, que beneficia también a quienes no la necesitan. Es indolora para los estudiantes, que pueden esforzarse poco, prolongarse en las aulas y gastar más de la cuenta. Trata por igual a las universidades buenas y a las malas, y hace a todas mendigas de los presupuestos del Estado, con riesgo de resultar infrafinanciadas, más aún en tiempos difíciles. Por eso, este sistema se está abandonando (Gran Bretaña) o se está exigiendo a los alumnos que aporten más (Alemania, España).
Otro procedimiento común es ofrecer créditos a los estudiantes, que así saben cuánto cuesta la carrera y ponen más de su parte, lo cual es justo porque generalmente ganarán más. Pero como ni la buena suerte ni los tipos de interés están asegurados, muchos pueden acabar con una deuda insoportable si hay crisis, como ha ocurrido en Estados Unidos. Por eso, los préstamos tienen que ser públicos o subvencionados, y en consecuencia, no salen tan baratos para el Estado, aparte de que implican fuertes gastos de gestión.
En Oregón, los estudiantes podrán pagar la carrera con un porcentaje fijo de sus ingresos futuros durante un tiempo fijo, de modo que unos terminarán pagando más y otros, menos
“Cadena de favores”
En busca de nuevas fórmulas, Oregón ha dado con una. El pasado 1 de julio, el Parlamento estatal aprobó un sistema para pagar los estudios universitarios que ha dado en llamar “Pay It Forward”, como el título original de la película Cadena de favores. En ella, un chico pone en práctica una idea para cambiar el mundo: hará tres favores a sendas personas, y cada una iniciará una nueva serie de tres favores a otras tantas, con la misma condición. Es decir, en vez de devolver (pay back) el favor, hay que agradecerlo repitiéndolo con otros (pay forward).
En Oregón pasará algo parecido: el estado te costeará la carrera en una de sus universidades públicas, y cuando empieces a ganar dinero, entregarás una parte para pagar los estudios a otros que estén cursándolos y que después corresponderán de la misma manera. Así lo explica Barbara Dudley, profesora de la Universidad de Portland, una de las personas que formuló la idea. Equivale a crear un fondo para financiar la universidad, al que contribuirán los que hayan terminado la carrera.
No están definidos todos los detalles, pero en suma se trata de que los beneficiarios paguen un porcentaje fijo de sus ingresos futuros durante un tiempo fijo. En principio, se pedirá el 3% a los graduados en carreras de cuatro años y el 1,5% a los que hagan carreras de dos años, en ambos casos durante 20 años.
El sistema propuesto vincula el pago a las posibilidades económicas de los graduados, pero rompe la relación entre lo que se paga y lo que costó la carrera
Concluido el plazo, la obligación se extingue. Todos aportarán su cuota, a no ser que no alcancen un mínimo de ingresos, y al final unos habrán pagado más de lo que costó su carrera, y otros menos, según cómo les haya ido.
La principal virtud de este sistema es que, a diferencia de los créditos, el pago diferido es proporcional a los ingresos del graduado, no a la deuda contraída ni a los tipos de interés. O sea, tiene en cuenta la situación del deudor. Pero ¿es factible y justo? The New York Times organizó un debate entre algunos expertos.
Una vieja idea de Friedman
Andrew Coulson, del think thank Cato Institute, recuerda que ya Milton Friedman propuso una fórmula parecida; Yale la experimentó un tiempo, hasta que se crearon los créditos universitarios federales, y una ONG llamada Lumni la ha aplicado para ayudar a estudiantes de distintos países. El sistema se puede llamar “contratos de capital humano”, y se asemeja a los que suscriben algunos artistas para obtener dinero de inversores a cambio de sus derechos de autor futuros.
Un fundador de Lumni, Miguel Palacios, subraya que estos contratos permiten atraer capital privado, pues los derechos sobre una parte de los ingresos futuros de un graduado universitario son verdaderos títulos en los que se puede invertir. Para que funcionen, señala Coulson, tienen que ser rentables para los inversores y soportables para los estudiantes. Por una parte, es necesario que, por término medio, los beneficiarios acaben pagando más que el dinero recibido, para cubrir los costes del sistema y dar beneficios atractivos para los capitalistas. Pero, por otra parte, hay que limitar el exceso medio de devolución, o la fórmula resultará demasiado gravosa. Lo primero requiere, a su vez, que los fondos estimen bien los ingresos futuros de los graduados: si son privados, tendrán un incentivo económico para lograrlo, pues de eso dependerá la rentabilidad. Lo segundo se puede conseguir si hay competencia entre distintos fondos.
Hará falta que algunos paguen de más, para compensar que otros pagarán de menos; la duda es si los que prevén que pagarán de más querrán apuntarse
Pero el plan de Oregón es público y centralizado. Por tanto, dice Coulson, carece de incentivos para cumplir las dos condiciones, y difícilmente funcionará.
Menos atractivo para los estudiantes con mejores perspectivas
Richard Vedder, del Center for College Affordability and Productivity, cree que “Pay It Forward” es una buena idea, pero advierte contra dos limitaciones. Primera: como el sistema ha de mantenerse compensando el déficit de unos con el superávit de otros, hay un problema de “autoselección”. Los que prevean ganar más no querrán apuntarse, y el sistema tenderá a perder dinero. La manera de evitarlo sería ajustar la cuota y la duración del pago a las perspectivas de los estudiantes; pero eso resultaría impopular.
El segundo inconveniente, según Vedder, es la necesidad de gastar mucho en los primeros años, hasta que los primeros beneficiarios empiecen a tener ingresos. Por eso, Oregón empezará con un plan piloto para unos pocos estudiantes. La financiación inicial se hará con bonos del estado, explica la Prof. Dudley.
La experiencia australiana
En Australia se aplica desde 1989 un sistema similar. ¿Cómo va? Lo cuenta un experto de ese país: Andrew Norton, del Grattan Institute.
El sistema australiano es también un pago diferido, y las cuotas son proporcionales a los ingresos del graduado. Pero, a diferencia del aprobado en Oregón, se aplican intereses a todos, y el tiempo de la obligación es indefinido: la deuda solo se extingue cuando se ha devuelto toda (al cabo de nueve años, por término medio) o con la muerte.
Según Norton, el sistema ha tenido éxito, en términos generales. Ha permitido financiar los estudios a más alumnos conteniendo a la vez los subsidios directos y a fondo perdido, con cargo a los impuestos. Sin embargo, cuesta mucho dinero, principalmente por dos razones: el interés que se carga a los graduados es bajo y una buena parte de los créditos resultan incobrables.
Primero, el interés es igual a la inflación, lo que supone una subvención estatal, pues el tesoro público se financia a un interés más alto. Como en todo momento hay una gran suma por cobrar (se estima que uno de cada 15 australianos debe el equivalente de unos 15.000 dólares USA), la menor subida de los tipos de interés supone un gran aumento de la subvención.
Segundo, las generosas condiciones de pago hacen que alrededor de un quinto de los créditos nunca terminen de pagarse. Uno no tiene que pagar nada si gana menos de 45.000 dólares USA anuales; tampoco si está en el extranjero, pues los plazos los recauda la agencia tributaria (y el 10% de los graduados australianos salen del país al menos por un tiempo); pueden acceder al crédito los jubilados que se matriculan en la universidad.
¿Servicio público? ¿Derecho?
Entre los de opinión contraria a “Pay It Forward”, William Darity y Rhonda Sharpe, profesores de Estudios Afroamericanos, subrayan que el sistema es en el fondo un crédito llamado de otra manera para los que acaben pagando de más, con la diferencia de que los intereses a que estén sujetos son más inciertos. De hecho, sin saber a cuánto ascenderá su cuota, el estudiante no puede saber si le interesará más ese sistema o un crédito tradicional.
Una objeción más fundamental es la de Michelle Cooper (Institute for Higher Education Policy). Aunque reconoce que el plan de Oregón es un intento estimable de aliviar la deuda estudiantil, subraya que incita a las universidades a favorecer los estudios que tienen mejores perspectivas salariales, y sobre todo, niega la premisa de que la educación superior es un bien público, al cargarlo a los “usuarios”.
Joe Mihalic ve lo mismo con una perspectiva distinta. El sistema supone que quien gane más, pagará más; ¿es justo –se pregunta– penalizar a los estudiantes de las carreras que reportan más dinero? “Pay It Forward”, al establecer una proporción entre el pago diferido y las ganancias del graduado, rompe otra más básica: la relación entre el coste de los estudios y lo que uno ha de pagar. Nadie tiene un derecho fundamental a la enseñanza superior, dice, y por tanto el interesado y la sociedad han de sufragar los estudios teniendo en cuenta el rendimiento de la inversión. En fin, Mihalic cree que son mejores los créditos, pero a un interés razonable, no como ahora. (El 1 de julio, en Estados Unidos el interés de unos préstamos estudiantiles federales se dobló del 3,4% al 6,8%, al suprimirse la subvención, aunque el Congreso quiere restaurarla.).

De todas formas, dice Vedder, ni “Pay It Forward” ni ninguna otra fórmula arregla el problema de fondo que tiene la financiación de los estudios universitarios en Estados Unidos: son demasiado caros, y su precio sube a un ritmo insostenible.